Texts in English and Spanish - Textos en inglés y en español
The experiences with photographic film were stimulating and generated in me a growing enthusiasm for the possibilities that arose from the use of these materials and the different techniques that I was exploring through their use and manipulation.
I decided to visit my grandmother's house to look for more photographic films to continue with my experiences.
I found an important amount of material, part of what I found was almost totally deteriorated, but I also found some frames in good condition and others with great deterioration, but that still allowed me to recognize -at least partially- the image captured many years ago, at the moment when those photographs were taken.
I then began to clean, sort, classify and digitize this new found material.
After selecting and digitizing the recovered photographs, I began to work with the ones I found most interesting, making different tests on them by manipulating and digitally editing them.
From the different tests I decided to select a group of images, recorded on old black and white negatives, significantly affected by fungus and humidity, which corresponded to a family trip to the city of Mar del Plata -the most important seaside city in Argentina.
After some internet searches I was able to determine that the photographs of that trip to Mar del Plata had been taken in the 60's, since that was the date when the brewery "Bier Keller" operated, which can be seen in one of the images of the series.
Ultimately, the frames were selected taking into account that the images were understandable, that it could be understood what had been photographed at the time, despite the remarkable evidence of damage generated by fungi in the photographic emulsion, which had generated attractive and suggestive textures and drawings.
By means of digital editing, the images -originally in black and white- were colorized, modifying other variables according to the multiple possibilities offered by Gimp.
Recovering these images and bringing them back to the present was an exciting task for me.
I am convinced that the subject of time -of its passing, of its voracity- is one of the most relevant questions that can be addressed, on which it makes sense to ask oneself and reflect.
On a daily basis, we tend to lead a life of permanent, constant, almost uninterrupted urgencies, to which we must add certain distractions that leave us very few opportunities to see, think and reflect on the past, on the passing of time, on our unfailing temporality.
The vertigo of our daily reality makes it difficult (if not impossible) to pause, to take a distance that allows us to see a more complete picture, in perspective.
Marcel Proust said a century ago, "Sometimes we are too ready to believe that the present is the only possible state of things."
I also believe that this difficulty in thinking about time has become an obstacle to being able to guide and redirect the destiny of many communities and of the planet itself. In general, a conception is imposed that only looks at the present or, in the best of cases, at a very immediate future.
Recovering the ability to take a certain distance, to see in perspective, to think and reflect on time, analyzing the past, seeing what could be worth rescuing, may indicate a possible path towards reconsidering some transcendental issues that today seem to be -at least to a certain extent- blocked.
In short, I think that assuming the question of time can be fundamental to try to stop being driven by the nihilistic inertia of our accelerated daily life and to try to recover the capacity to influence the construction of a different, better future.
These images recovered from the past, bring to the present memories of other people, they are vestiges of distant family vacations, alien, but that question us, or at least try to do so.
Translated with www.DeepL.com/Translator (free version)
Las experiencias realizadas sobre película fotográfica me resultaron estimulantes y me generaron un creciente entusiasmo a partir de las posibilidades que surgían del uso de estos materiales y de las diferentes técnicas que iba explorando a partir de su uso y manipulación.
Decidí entonces hacer una visita a la que fuera oportunamente la casa de mi abuela, para buscar más películas fotográficas con las que continuar con las experiencias.
Encontré una importante cantidad de material, una parte de lo hallado estaba casi totalmente deteriorado, pero encontré también algunos fotogramas en buenas condiciones y otros con grandes deterioros, pero que todavía permitían reconocer -al menos parcialmente- la imagen captada muchos años atrás, en el momento en el que fueron tomadas esas fotografías.
Comencé entonces a limpiar, ordenar, clasificar y digitalizar este nuevo material hallado.
Realizada la selección y digitalización de las fotografías recuperadas comencé a trabajar con las que me resultaron más interesantes, haciendo diferentes pruebas sobre ellas mediante su manipulación y edición digital.
A partir de los distintos ensayos realizados decidí seleccionar un grupo de imágenes, registradas en viejos negativos en blanco y negro, sensiblemente afectados por los hongos y la humedad y que correspondían a un viaje familiar a la ciudad de Mar del Plata -la ciudad balnearia más importante de la Argentina.
Después de algunas búsquedas en internet pude determinar que las fotografías de ese viaje a Mar del Plata habían sido tomadas en los años 60, ya que esa fue la fecha en la que funcionó la cervecería “Bier Keller”, que se alcanza a distinguir en una de las imágenes de la serie.
En definitiva, los fotogramas fueron seleccionados teniendo en cuenta fundamentalmente que las imágenes fueran comprensibles, que pudiera entenderse qué era lo que había sido fotografiado en su momento, a pesar de la evidencia notable del daño generado por los hongos en la emulsión fotográfica, que había generado texturas y dibujos atractivos y sugerentes.
Mediante la edición digital se colorearon las imágenes -originalmente en blanco y negro- modificando además otras variables de acuerdo con las múltiples posibilidades que para ello ofrece Gimp.
__________________
Las experiencias realizadas sobre película fotográfica me resultaron estimulantes y me generaron un creciente entusiasmo a partir de las posibilidades que surgían del uso de estos materiales y de las diferentes técnicas que iba explorando a partir de su uso y manipulación.
Decidí entonces hacer una visita a la que fuera oportunamente la casa de mi abuela, para buscar más películas fotográficas con las que continuar con las experiencias.
Encontré una importante cantidad de material, una parte de lo hallado estaba casi totalmente deteriorado, pero encontré también algunos fotogramas en buenas condiciones y otros con grandes deterioros, pero que todavía permitían reconocer -al menos parcialmente- la imagen captada muchos años atrás, en el momento en el que fueron tomadas esas fotografías.
Comencé entonces a limpiar, ordenar, clasificar y digitalizar este nuevo material hallado.
Realizada la selección y digitalización de las fotografías recuperadas comencé a trabajar con las que me resultaron más interesantes, haciendo diferentes pruebas sobre ellas mediante su manipulación y edición digital.
A partir de los distintos ensayos realizados decidí seleccionar un grupo de imágenes, registradas en viejos negativos en blanco y negro, sensiblemente afectados por los hongos y la humedad y que correspondían a un viaje familiar a la ciudad de Mar del Plata -la ciudad balnearia más importante de la Argentina.
Después de algunas búsquedas en internet pude determinar que las fotografías de ese viaje a Mar del Plata habían sido tomadas en los años 60, ya que esa fue la fecha en la que funcionó la cervecería “Bier Keller”, que se alcanza a distinguir en una de las imágenes de la serie.
En definitiva, los fotogramas fueron seleccionados teniendo en cuenta fundamentalmente que las imágenes fueran comprensibles, que pudiera entenderse qué era lo que había sido fotografiado en su momento, a pesar de la evidencia notable del daño generado por los hongos en la emulsión fotográfica, que había generado texturas y dibujos atractivos y sugerentes.
Mediante la edición digital se colorearon las imágenes -originalmente en blanco y negro- modificando además otras variables de acuerdo con las múltiples posibilidades que para ello ofrece Gimp.
Estoy convencido de que el tema del tiempo -de su transcurrir, de su voracidad- es una de las cuestiones más relevantes a las que puede se puede atender, sobre las que tiene sentido preguntarse y reflexionar.
Cotidianamente solemos llevar una vida de urgencias permanentes, constantes, casi ininterrumpidas, a las que hay que agregar ciertas distracciones que nos dejan muy pocas oportunidades para ver, pensar y reflexionar sobre el pasado, sobre el transcurso del tiempo, sobre nuestra indefectible temporalidad.
El vértigo de nuestra realidad cotidiana dificulta (cuando no impide) hacer una pausa, tomar una distancia tal que nos permita ver un panorama más completo, en perspectiva.
Decía Marcel Proust hace ya un siglo “A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.”
Creo además que esta dificultad para pensar en torno al tiempo se ha constituido en un obstáculo para poder conducir y reconducir el destino de muchas comunidades y del propio planeta. Se impone en general una concepción que atiende sólo al presente o en el mejor de los casos a un futuro muy inmediato.
Recuperar la capacidad de tomar cierta distancia, de ver en perspectiva, de pensar y reflexionar en torno al tiempo, analizando el pasado, viendo que podría merecer ser rescatado, puede indicar un posible camino tendiente a volver a considerar algunas cuestiones trascendentes que hoy parecen estar -al menos en cierta medida- obturadas.
Pienso en definitiva que asumir la cuestión del tiempo puede resultar fundamental para intentar dejar de ser conducidos por la inercia nihilista de nuestra acelerada cotidianidad e intentar recuperar la capacidad de incidir en la construcción de un futuro diferente, mejor.
Estas imágenes recuperadas del pasado, traen al presente recuerdos de otras personas, son vestigios de unas vacaciones familiares distantes, ajenas, pero que nos interpelan, o al menos intentan hacerlo.